La sesión de Reiki


Cómo funciona y que se siente durante y después de una sesión de Reiki

Cuando nuestro organismo está desequilibrado vibra a una frecuencia inarmónica y anómala que impide el desarrollo normal de las funciones celulares y el funcionamiento optimo de nuestros sistemas , pudiendo retornar a su mejor estado con un tratamiento Reiki, aportando la intensidad y frecuencia energética necesaria, asi como el impulso imprescindible para restablecer el equilibrio en nuestros cuerpos físicos, mental, emocional y espiritual..

Reiki trabaja directamente con el campo energético del paciente, incidiendo sobre los bloqueos energéticos que perturban la libre circulación de la energía en su ser, restaurando y armonizando sus sistemas.

Una sesión de Reiki puede durar aproximadamente cuarenta minutos, el paciente permanecerá acostado en una camilla, descalzo y vestido, siempre se aconseja ropa cómoda y clara. Durante la sesión se utiliza música suave y aromas como incienso o esencias (aromaterapia), se trata de canalizar la energía Universal ,a través de las manos, colocando éstas sobre una serie de ubicaciones en el cuerpo llamadas chakras, consiguiendo así su apertura y desbloqueo haciendo que esta energía fluya por todo el cuerpo.

Durante el tratamiento se siente una relajación profunda, una gran sensación de paz. Se aumentan las energías, el ánimo, se ve el mundo desde una perspectiva mucho más positiva. Muchas personas se quedan incluso dormidas, cosa que no influye para nada en el resultado final, algunas sienten un cosquilleo, calor o frío en diferentes partes del cuerpo según fluye la energía, otras personas ven colores, experimentan una sensación de «flotar» o sienten emociones que salen a la superficie y otras no sienten nada y no por ello el Reiki no está funcionando.

Se pueden hacer sesiones individuales para obtener una profunda relajación y sensación de bienestar momentáneo o bien el tratamiento de cuatro sesiones donde se trabaja más a fondo para sacar al paciente de algún estado de desarmonía. Al finalizar este tratamiento se podrán tomar sesiones individuales con la frecuencia que el paciente necesite.
En una sesión de Reiki se aumenta tu energía y tus ánimos, dándote un punto de vista más positivo sobre la vida. Situaciones anteriores de estrés parecen no preocuparte como antes.


Algunos pacientes tras recibir sus primeras sesiones experimentan cambios que pueden ser molestos. A veces, en los días siguientes a la sesión, se puedan tener sensaciones de náuseas, diarrea, dolor de garganta o simplemente se pase una semana enfadado o de sentimientos a flor de piel. Entonces esta persona piensa que el Reiki le ha ido mal y que está peor que antes de empezar las sesiones.
No olvidemos que se trata de un tratamiento integral que afecta al conjunto del cuerpo, mente y espíritu. A esto es lo que llamamos crisis de sanación.

Alguien puede visitar a un reikista para sanarse de una dolencia y al final del tratamiento haber cambiado totalmente de comportamiento, de modo de pensar o de forma de relacionarse con los demás. Esto se debe al reequilibrio emocional y mental que Reiki produce.

Manifestar las emociones es necesario para limpiar el alma y liberarla, mediante el Reiki se reviven acontecimientos pasados que muchas veces son desagradables y producen sentimiento de angustia, miedo, abandono o rechazo. energéticamente, pero da lugar a esas crisis emocionales que llamamos «catarsis».
El paciente, no debe asustarse ni abandonar las sesiones, cuando la energía desencadena estos fenómenos traumáticos también conocidos por los reikista como «removidas», sino por el contrario debe reafirmar su confianza en el poder del Reiki.

Las respuestas al tratamiento según cada persona son diferentes. Por lo general para sufrir una crisis de sanación se debe realizar un tratamiento de varias sesiones donde la persona se limpia a fondo de los bloqueos.
Cuanto más largo sea un tratamiento de Reiki más completos y duraderos serán sus efectos.

Una sesión, por ejemplo, actúa sobre las consecuencias y resuelve problemas puntuales, por el contrario, el Reiki aplicado planificadamente y sin prisas se orienta hacia la causa de los males y armoniza al individuo y su globalidad.



Tratamiento (4 sesiones)

El Reiki suele actuar de forma progresiva y los resultados se aprecian normalmente a partir de la segunda o tercera sesión. El hombre es una unidad holística, por lo tanto, hay que tratar todos sus planos para llegar a conseguir unos óptimos resultados.

Siempre aconsejo dos sesiones por semana hasta completar las 4 sesiones y después ir las espaciando.

En el tratamiento de cuatro días se trabaja de la siguiente manera:
  • En la primera sesión se trabaja el campo Mental, nuestra parte más interna, donde se desbloquean antiguos pensamientos negativos, atravesando los campos emocionales y físicos.
  • En el segundo día tratamos el campo Emocional donde se realiza el desbloqueo de emociones reprimidas, estancadas en el subconsciente. En este día puede experimentarse movilización emocional en forma de enfado, ira, llanto, angustia o depresión. Los sentimientos reprimidos salen a la luz.
  • En la tercera sesión se trabaja el cuerpo Vital o Aura, arrastrando lo removido en los dos anteriores.
  • En el cuarto día se finaliza el drenaje en el cuerpo Físico.

  • Precio – 30,00 €/sesión / Bonos: las 4 sesiones por 100,00 €









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